Fernando Llanos convirtió su experiencia en el rodaje de Amores perros en una memoria impresa. El artista y videoasta participó en la película de Alejandro González Iñárritu como responsable del storyboard y posteriormente documentó parte de la filmación; ahora reúne esos recuerdos y los testimonios del equipo en el libro Desatar Amores perros.
La publicación, realizada con motivo del 25 aniversario del estreno de la cinta, fue editada por la casa británica MACK Books y distribuida en México por Océano. El volumen reconstruye el proceso creativo de la película a través de 77 testimonios del reparto y del equipo técnico.
Una mirada colectiva al rodaje
Desatar Amores perros incorpora las voces de actores, fotógrafos, editores, escenógrafos, ingenieros de sonido, asistentes de producción y otros trabajadores que participaron en la realización del filme. La intención de Llanos es mostrar el esfuerzo colectivo detrás de una obra que se estrenó en el año 2000 y que marcó al cine mexicano contemporáneo.
El libro también recupera materiales físicos del proceso, como fotogramas de videos, dibujos del guion gráfico, fotografías Polaroid, llamados de producción y las frases o chistes del día utilizados durante la filmación. Para Llanos, estos documentos permiten conservar una parte de la memoria del cine que con el tiempo ha migrado de los formatos impresos y analógicos a los archivos digitales.
El ingreso de Llanos a Amores perros
Llanos tenía 24 años y estudiaba en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda cuando Guillermo Arriaga lo recomendó con Iñárritu. El joven artista llegó con dibujos y grabados, y terminó integrándose a una producción en la que inicialmente no estaba contemplado un encargado específico del storyboard.
Durante el rodaje, trabajó con Iñárritu y el director de fotografía Rodrigo Prieto para visualizar las tomas y las acciones de cada escena. El artista recuerda que debía dibujar con rapidez para responder a los cambios de cámara, posiciones y movimientos que se definían durante la preparación de las secuencias.
Del making of al libro
Además de realizar el storyboard, Llanos grabó 47 horas de material detrás de cámaras que posteriormente dieron origen al documental Un afortunado testigo. En ese registro retrató la intensidad del rodaje, los desacuerdos y la disciplina de un equipo que trabajó bajo una exigencia constante.
El artista considera que aquella experiencia reforzó su interés por los archivos y la conservación de la memoria audiovisual. Por ello, Desatar Amores perros busca funcionar como un making of impreso y accesible, con una visión amplia de las personas que hicieron posible la película.
A 25 años de su estreno, el proyecto coloca nuevamente la atención en el trabajo que ocurre detrás de la pantalla y en la necesidad de preservar los documentos, testimonios y materiales que permiten comprender cómo se construyó una película.

