La película Los demonios del amanecer, dirigida por Julián Hernández, continúa su exhibición en México después de recorrer durante año y medio festivales de Europa y Asia. Este domingo 30 de agosto de 2026 se proyecta en la Cineteca Nacional, recinto al que llegó tras su estreno en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara en 2024.
En entrevista, el cineasta reflexionó sobre las dificultades que enfrenta el cine mexicano para llegar a las salas, la importancia de representar la diversidad sexual sin estereotipos y el riesgo de que las decisiones comerciales deriven en autocensura.
Una película con recorrido internacional
Los demonios del amanecer presenta la relación entre Orlando, un joven aspirante a bailarín, y Marco, un estudiante de enfermería, en una Ciudad de México descrita como vibrante y hostil. La cinta explora la vulnerabilidad, el amor y las relaciones familiares y afectivas dentro de la juventud LGBT.
La Cineteca Nacional registra funciones de la película en sus salas de Xoco entre el 29 de agosto y el 3 de septiembre de 2026. La producción mexicana tiene una duración de 136 minutos y cuenta con Roberto Fiesco e Iliana Reyes como productores.
Hernández explicó que el guion comenzó a escribirse en 2012, después de que un proyecto anterior se cancelara. Aunque la historia fue concebida como una producción más pequeña, el número de locaciones complicó el rodaje, que finalmente se realizó a finales de 2022 con un apoyo reducido.
Representación y autocensura
Para el director, la representación cinematográfica implica construir personajes complejos y alejados de los papeles secundarios o cómicos que durante años dominaron la presencia de personas LGBT en el cine. En Los demonios del amanecer, esa búsqueda se refleja en personajes con conflictos emocionales y vínculos familiares diversos.
El cineasta también señaló que las restricciones para el cine de temática sexual no siempre operan como censura directa. A su juicio, distribuidores, productores y creadores pueden anticipar posibles conflictos comerciales o de clasificación y modificar una obra antes de que llegue al público.
Hernández afirmó que procura no autocensurarse, incluso cuando las decisiones formales o el contenido de sus películas pueden reducir sus posibilidades de exhibición. Consideró que modificar un proyecto para obtener financiamiento puede llevar a que la idea original quede relegada frente a una versión diseñada para ser aprobada.
El director sostuvo que existe una nueva ola de conservadurismo en México y otras partes del mundo, y advirtió que los avances sociales relacionados con la comunidad LGBT pueden considerarse reversibles si no se defienden de manera constante.
El tiempo como una nueva lectura
Hernández recordó que algunas de sus películas fueron recibidas con rechazo en el momento de su estreno, pero adquirieron nuevas lecturas con el paso de los años. Citó el caso de Rabioso sol, rabioso cielo, estrenada en 2009 y posteriormente incorporada al catálogo de The Criterion Collection en 2018.
También habló de Mil nubes, su primera película, y de la invitación para regresar a Berlín cuando se cumplieron 23 años del premio que obtuvo con esa obra. Para el cineasta, el reconocimiento posterior demuestra que ciertas propuestas necesitan tiempo para ser comprendidas.
Mientras Los demonios del amanecer mantiene funciones en la Cineteca Nacional, el director espera que la película encuentre nuevos públicos en México y que el cine nacional tenga más espacios frente a los grandes estrenos comerciales.

