Villa Coyoacán, conocida popularmente como el centro de Coyoacán, conserva en apenas ocho calles una historia que se remonta a la época prehispánica y atraviesa la Conquista, el Virreinato y la transformación urbana de la Ciudad de México. El área reúne espacios como el Palacio de Cortés, la parroquia de San Juan Bautista, los jardines Hidalgo y Centenario, además de calles y recintos con valor patrimonial.
Aunque suele confundirse con otras colonias y barrios tradicionales de la alcaldía, Villa Coyoacán tiene una delimitación propia. Su extensión actual es mucho menor que la del antiguo territorio asociado con Coyoacán, que llegó a formar parte del Marquesado del Valle de Oaxaca bajo el dominio de Hernán Cortés.
Un territorio con raíces prehispánicas
Antes de la llegada de los españoles, la región estuvo habitada por pueblos nahuas y colhuas. El asentamiento formó parte de un altépetl que controlaba rutas comerciales en el sur del lago de Texcoco y que posteriormente quedó bajo el dominio de los tepanecas de Azcapotzalco.
Entre 1410 y 1430, el tlatoani Tezozómoc mantuvo influencia sobre este y otros territorios, hasta que la Triple Alianza integrada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan modificó el equilibrio político de la región.
Coyoacán después de la caída de Tenochtitlan
Tras la caída de México-Tenochtitlan, en agosto de 1521, Hernán Cortés se trasladó a Coyoacán. Para 1522, el asentamiento se convirtió en uno de los primeros centros de organización política y administrativa del periodo virreinal en el Valle de México.
En los primeros años del Virreinato también comenzó la construcción de espacios religiosos y administrativos que marcaron la configuración urbana de la zona. Entre ellos destaca el conjunto de San Juan Bautista, cuyo antiguo atrio se relaciona con los arcos que actualmente forman parte del Jardín Centenario.
Palacios, jardines y leyendas
Uno de los principales mitos de Villa Coyoacán sostiene que Hernán Cortés gobernó desde el inmueble conocido como Palacio de Cortés. Sin embargo, el edificio actual fue construido en el siglo XVIII, más de dos siglos después de la Conquista; las obras de las Casas Reales comenzaron en 1755.
El entorno también incluye el Jardín Hidalgo, el Jardín Centenario, la parroquia de San Juan Bautista y vialidades históricas como Felipe Carrillo Puerto. La concentración de estos espacios permite recorrer distintas etapas de la historia de Coyoacán en un área reducida.
La preservación de estos sitios ha requerido trabajos de restauración y mantenimiento. El Palacio de Cortés, los arcos atriales, el kiosco del Jardín Hidalgo y otros inmuebles forman parte del patrimonio histórico protegido de la demarcación.
Así, las ocho calles de Villa Coyoacán no sólo concentran edificios antiguos: también conservan relatos, transformaciones urbanas y vestigios de las comunidades que habitaron la región. Mantener clara su identidad ayuda a preservar la memoria histórica de uno de los sectores más reconocibles de la capital.

