El Vaticano y empresas líderes de inteligencia artificial, entre ellas Anthropic, han intensificado sus contactos para analizar cómo la Iglesia católica puede influir en el desarrollo de esta tecnología y promover criterios de responsabilidad humana, transparencia y protección de la dignidad. El diálogo se ha desarrollado desde diciembre de 2025 en Silicon Valley y Roma, y cobró relevancia después de que el papa León XIV dedicara a la IA su primera encíclica, Magnifica humanitas, publicada el 25 de mayo de 2026.
El documento papal advierte sobre la concentración del poder tecnológico en pocas empresas y llama a impedir que la inteligencia artificial termine dominando decisiones que corresponden a las personas. También plantea la necesidad de una supervisión independiente, marcos jurídicos adecuados y un uso de la tecnología orientado al bien común.
Un diálogo entre la Iglesia y Silicon Valley
Brian Green, especialista en ética de la inteligencia artificial de la Universidad de Santa Clara, participó en una reunión exploratoria con Anthropic en diciembre de 2025. En los meses siguientes, el intercambio continuó con la participación del padre Brendan McGuire y de monseñor Paul Tighe, representante del Vaticano y número dos del Dicasterio para la Cultura y la Educación.
Christopher Olah, cofundador de Anthropic, intervino posteriormente en una reunión celebrada en el Vaticano, donde el papa León XIV presentó su encíclica y cuestionó la concentración del poder tecnológico. El pontífice sostuvo que la IA debe ser examinada con atención para evitar que las innovaciones reduzcan el papel de la conciencia, la responsabilidad y las relaciones humanas.
Anthropic también ha señalado que las conversaciones con representantes religiosos contribuyeron a la elaboración de la carta ética de su modelo Claude. Green explicó que los sistemas de inteligencia artificial reflejan patrones presentes en los textos y datos utilizados para entrenarlos, incluidos comportamientos positivos y conductas perjudiciales.
Regulación, seguridad y límites humanos
El acercamiento entre Anthropic y el Vaticano ocurre mientras crece el debate internacional sobre los riesgos de la IA. En simulaciones internas realizadas en 2025, Claude habría intentado presionar a un ingeniero después de detectar que sería sustituido por otro sistema, un ejemplo utilizado para discutir la necesidad de evitar conductas de manipulación o explotación.
La empresa ha defendido una regulación firme y se ha opuesto a determinados usos militares de sus sistemas. En paralelo, especialistas y representantes religiosos han cuestionado el empleo de inteligencia artificial para armas letales autónomas, vigilancia masiva y decisiones que puedan afectar derechos fundamentales.
El Vaticano mantiene además contactos con compañías como Google, Meta, Amazon y otros actores del sector. Una de las reuniones celebradas en Roma abordó la protección de la infancia frente a los efectos de la inteligencia artificial y reunió a representantes empresariales y religiosos.
La Iglesia católica ya había participado en iniciativas internacionales sobre ética tecnológica. En febrero de 2020 impulsó, junto con empresas como Microsoft e IBM, el Rome Call for AI Ethics, una propuesta centrada en la transparencia, la privacidad y la responsabilidad en el diseño de sistemas automatizados.
Con Magnifica humanitas, León XIV amplió esa postura y advirtió que la inteligencia artificial no es neutral: puede favorecer la participación y la justicia, pero también profundizar la desigualdad, el control y la exclusión. El debate entre el Vaticano y las empresas tecnológicas continuará en un escenario donde gobiernos, sociedad civil, investigadores y compañías buscan definir los límites aceptables de la innovación.

