Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos confirmó el 25 de septiembre de 2026 la legalidad del veto impuesto por el Pentágono a Anthropic, luego de que la empresa se negara a eliminar algunas medidas de seguridad de su modelo de inteligencia artificial Claude.
La decisión permite al Departamento de Guerra mantener la designación de Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro de la defensa estadounidense e impedir que contratistas militares utilicen su tecnología. El fallo representa un nuevo revés para la compañía en una disputa centrada en los límites del uso militar de la inteligencia artificial.
El conflicto comenzó por las restricciones de Claude
La confrontación se intensificó en febrero de 2026, cuando Anthropic rechazó una exigencia del secretario del Pentágono, Pete Hegseth, para retirar las restricciones que impedían utilizar Claude en armas letales completamente autónomas y en sistemas de vigilancia de ciudadanos estadounidenses dentro del territorio nacional.
La empresa sostuvo que no podía aceptar un uso irrestricto de sus modelos porque sus políticas de seguridad buscaban conservar supervisión humana en aplicaciones militares de alto riesgo. Anthropic también cuestionó que el gobierno pudiera obligarla a modificar esas salvaguardas como condición para mantener sus contratos.
El Pentágono declaró a Anthropic un riesgo para la cadena de suministro
En marzo, el Departamento de Guerra designó a Claude como un riesgo para la cadena de suministro. La medida anuló los contratos militares de Anthropic y prohibió que otros contratistas del Pentágono mantuvieran relaciones comerciales con la empresa.
La designación fue inusual porque se aplicó contra una compañía estadounidense de inteligencia artificial. Además, tuvo consecuencias más amplias que la disputa inicial sobre un contrato, ya que afectó la posibilidad de que Anthropic participara en proyectos vinculados con la defensa y otras agencias federales.
Dos procesos judiciales con resultados distintos
El litigio se desarrolló en dos tribunales. En agosto, una jueza federal de California concluyó que la designación impulsada por el gobierno había sido ilegal y que las medidas contra Anthropic constituían una represalia por las críticas de la empresa a determinados usos militares de la inteligencia artificial.
Sin embargo, el proceso separado ante la corte de apelaciones de Washington examinó otra base legal utilizada por el Pentágono. En esa vía, el tribunal confirmó la autoridad del gobierno para mantener la designación y rechazó los argumentos de Anthropic contra el veto.
La coexistencia de ambos fallos deja el conflicto legal abierto en distintos frentes. La decisión de apelación permite que las restricciones relacionadas con el Pentágono sigan vigentes, mientras continúan las disputas sobre el alcance de las facultades del Ejecutivo en materia de seguridad nacional y contratación pública.
Un choque sobre seguridad, vigilancia y armas autónomas
El caso se ha convertido en una de las principales disputas sobre el uso de sistemas de inteligencia artificial en operaciones militares. Anthropic ha advertido sobre los riesgos de permitir que modelos avanzados participen en decisiones relacionadas con armas autónomas o vigilancia masiva sin límites claramente definidos.
El gobierno estadounidense, por su parte, ha defendido la necesidad de contar con herramientas de inteligencia artificial capaces de responder a sus requerimientos de defensa y seguridad. La sentencia refuerza, al menos por ahora, la posición del Pentágono frente a las restricciones impuestas por la empresa.
El enfrentamiento también ocurre mientras Anthropic mantiene un papel relevante en el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial. La resolución podría influir en futuras negociaciones entre empresas tecnológicas y agencias militares sobre controles de seguridad, contratos públicos y responsabilidad humana en el uso de estas herramientas.

