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Riesgo de estanflación en México: bajo crecimiento y presiones sobre los precios

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A finales de febrero de 2026 la inflación general mostró un repunte y dejó a la economía mexicana con una dinámica de precios por encima del objetivo del banco central, mientras las previsiones de crecimiento para 2026 siguen siendo moderadas.

Ese empalme entre crecimiento bajo y presiones inflacionarias preocupa a analistas y organismos internacionales porque reduce la capacidad de acción tanto de la política fiscal como de la monetaria. El escenario implica costos directos para los hogares (pérdida de poder adquisitivo) y restricciones para el diseño de políticas públicas.

En materia de precios, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un avance mensual notable hacia finales de febrero de 2026, con la inflación anual ubicándose por encima del rango meta de la autoridad monetaria.

Sobre la actividad, las proyecciones internacionales y privadas coinciden en una recuperación moderada: la Consulta del Artículo IV del FMI para México y análisis de instituciones financieras anticipan un repunte de la actividad en torno a niveles bajos en 2026, insuficiente para crear un ciclo de crecimiento robusto en el corto plazo.

En ese contexto, las decisiones de política monetaria enfrentan trade‑offs. Señales recientes de movimientos en la tasa de referencia muestran la tensión entre el objetivo de contener la inflación y la necesidad de apoyar la demanda: en las semanas recientes el banco central ajustó la tasa de interés de referencia, un paso que analistas relacionan con factores externos y con la evolución de la actividad interna.

Fuentes privadas de análisis macroeconómico proyectan una recuperación gradual, pero también estiman presiones persistentes en la inflación subyacente durante los primeros meses de 2026, lo que sugiere que la convergencia hacia la meta de precios será gradual y condicionada a factores externos y a la evolución de la demanda interna.

Las implicaciones prácticas son claras: si la economía mantiene crecimiento anémico mientras la inflación no converge con suficiencia, los hogares verán erosionado su poder de compra y las autoridades tendrán menos margen para maniobrar sin sacrificar empleo o pedir un ajuste más severo al gasto o la tasa de interés.

La vigilancia de indicadores clave —inflación general y subyacente, ritmo de crecimiento del PIB y señales del mercado laboral— será determinante para confirmar si el riesgo de estanflación se materializa o si las presiones inflacionarias logran moderarse a lo largo de 2026.

Riesgo de estanflación en México: bajo crecimiento y presiones sobre los precios