Mirna Medina, Ceci Flores y Eddy Carrillo encontraron a sus hijos después de años de búsqueda en distintos estados del país, pero no abandonaron las labores de rastreo. Sus historias muestran cómo madres y padres buscadores continúan acompañando a otras familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.
Los casos se desarrollaron en Sinaloa, Sonora y Baja California, y forman parte de la labor de colectivos ciudadanos que recorren terrenos, cerros y fosas clandestinas ante la ausencia de respuestas suficientes para las familias de personas desaparecidas.
Mirna Medina y la promesa de no dejar a sus compañeras
Roberto Corrales Medina desapareció el 14 de julio de 2014 cuando salía de su trabajo en Sinaloa. Su madre, Mirna Medina, comenzó a buscarlo y esa labor dio origen al colectivo Las Rastreadoras de El Fuerte.
El 14 de julio de 2017, tres años después de la desaparición, Mirna y otras buscadoras localizaron restos humanos durante una jornada realizada en memoria de Roberto. Las pruebas de ADN confirmaron posteriormente que pertenecían a su hijo. En 2022, una nueva búsqueda permitió encontrar más restos en la misma zona y reunirlos para darle una sepultura digna.
Aunque había prometido regresar con su esposo y su familia después de encontrar a Roberto, Mirna decidió continuar con el colectivo. La frase que quedó entre sus compañeras fue: la que encuentra no se va. Las Rastreadoras de El Fuerte reportan cientos de personas localizadas, tanto con vida como sin vida, y mantienen sus recorridos en el norte de Sinaloa.
Ceci Flores mantiene la búsqueda de Alejandro
Ceci Flores, fundadora de Madres Buscadoras de Sonora, encontró parte de los restos de su hijo Marco Antonio después de casi nueve años de búsqueda. Los fragmentos fueron localizados el 24 de marzo de 2026 en un rancho ubicado sobre la carretera Hermosillo-Bahía de Kino, Sonora.
El hallazgo no significó el final de su búsqueda. Flores señaló que todavía faltan restos de Marco Antonio y que continuará trabajando para localizar a Alejandro, su otro hijo desaparecido, por quien actualmente realiza diligencias y reúne información en Sinaloa.
La activista también ha acompañado a otras madres durante sus búsquedas. Reconoce que, cuando encuentre a Alejandro, necesitará detenerse para descansar, aunque mantendrá su apoyo a las familias que continúan recorriendo el país.
Eddy Carrillo encontró a Erick y siguió caminando con otras familias
Erick Carrillo desapareció el 1 de junio de 2019, cuando tenía 19 años y había viajado de Los Ángeles a Tijuana para visitar a su familia. Su padre, Eddy Carrillo, inició una búsqueda que posteriormente se convirtió en la Fundación Todos Somos Erick Carrillo.
Durante más de cinco años, Eddy recorrió calles, terrenos y cerros de Tijuana. El 6 de noviembre de 2024 localizó a Erick en una fosa junto al joven que había desaparecido con él. La identificación genética confirmó los restos y cerró un periodo de incertidumbre para la familia.
Después de encontrar a su hijo, Eddy continuó participando en búsquedas y acompañando a otras familias. La fundación también ha reportado localizaciones con vida, incluida la de un adolescente de 13 años.
En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora este 30 de agosto, las historias de Mirna, Ceci y Eddy reflejan una decisión compartida: continuar buscando mientras haya familias que todavía esperan encontrar a los suyos.

