Carlos García‑Galán, ingeniero de la NASA y ejecutivo del programa Moon Base, describió los primeros ocho minutos y medio tras el despegue como la fase de mayor riesgo para la misión Artemis II, cuyo lanzamiento está programado para el 1 de abril de 2026 a las 18:24 hora local (22:24 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
García‑Galán explicó que, si la nave supera esa ventana inicial, buena parte del peligro inherente al ascenso se habrá superado, por lo que esa etapa concentra la atención de los equipos de control y de los sistemas de seguridad durante el lanzamiento.
La misión Artemis II emplea el cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orión para llevar cuatro tripulantes en una trayectoria alrededor de la Luna. La tripulación incluye a Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen.
Las agencias y medios que cubren la operación han destacado que la cuenta regresiva y las comprobaciones finales permiten evaluar condiciones técnicas y meteorológicas antes del despegue; la NASA ha informado públicamente sobre la secuencia de preparación y el estado de los sistemas en los días previos al evento.
Además de subrayar la importancia de la fase inicial del vuelo, García‑Galán enmarcó la misión como un paso clave para validar operaciones y sistemas que apoyarán las próximas etapas del programa Artemis, que incluyen el desarrollo de una presencia sostenida en la superficie lunar.
Tras el lanzamiento, los controladores seguirán procedimientos para verificar el correcto funcionamiento de los sistemas a bordo y confirmar la inserción en la órbita prevista; una vez superadas las primeras horas de misión los equipos considerarán reducidos los riesgos inmediatos asociados al ascenso.
La operación y el resultado del despegue serán determinantes para el calendario y las pruebas posteriores de la campaña Artemis, que la NASA está ejecutando en fases con vistas a futuras misiones tripuladas y a la construcción de infraestructura lunar a largo plazo.


