Nissan anunció su intención de aumentar la producción en Estados Unidos y pidió al gobierno estadounidense un alivio arancelario para los vehículos que produce en México, en un movimiento motivado por el impacto de la política arancelaria sobre la competitividad de sus modelos de entrada.
La solicitud y la estrategia de producción fueron expuestas por la dirección de Nissan en declaraciones públicas y entrevistas recientes; la compañía argumenta que modelos como el Sentra y el Kicks solo pueden fabricarse con los precios actuales si se producen en México, y que la expansión de la producción en plantas estadounidenses requiere tiempo y ajustes.
La empresa señaló que su planta de Smyrna, Tennessee, dispone de capacidad adicional que podría aprovecharse para aumentar el volumen de producción en Estados Unidos y recuperar márgenes, aunque también advirtió sobre los límites para fabricar vehículos de gama de entrada a los mismos costos que en México.
El contexto que motiva la medida incluye la imposición de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos a importaciones desde México, lo que ha llevado a Nissan a solicitar a las autoridades norteamericanas una reducción o flexibilización de esos gravámenes para preservar la asequibilidad de ciertos modelos y evitar un incremento de precios para consumidores de menores ingresos.
No se encontró verificación independiente en las fuentes consultadas de un elogio público reciente de Donald Trump a Nissan en los términos divulgados en algunos resúmenes; la información confirmada por múltiples medios es la intención de Nissan de ajustar la producción y su petición de alivio arancelario.
En el corto plazo, la automotriz evaluará cómo reasignar volumen entre plantas en México, Japón y Estados Unidos; la compañía también explicó que dichos cambios requieren tiempo operativo y logístico para modificar líneas de producto y volúmenes, por lo que cualquier reubicación o aumento de producción en EE. UU. sería gradual.
La petición de Nissan plantea interrogantes sobre la evolución de la política comercial y sus efectos en los precios de los vehículos de entrada, así como posibles negociaciones entre la industria y las autoridades para limitar el impacto en consumidores y la cadena de suministro regional.


