El papa León XIV realizó el 28 de marzo de 2026 una visita de un día al Principado de Mónaco en la que se reunió con autoridades y fieles y pidió a los habitantes que usen su riqueza e influencia para el bien común.
Durante su paso por el palacio y la catedral del principado, el pontífice instó a la comunidad católica a promover la defensa de la vida “desde la concepción hasta la muerte natural” y a traducir su influencia y fe en acciones solidarias, según el programa oficial del viaje y las crónicas publicadas por medios internacionales.
La recepción incluyó un recibimiento protocolario en el helipuerto por parte del príncipe Alberto II y la princesa Charlene, y una serie de actividades públicas que, según el itinerario difundido por la Santa Sede, contemplaban encuentros con jóvenes, catecúmenos y una misa multitudinaria en instalaciones del principado.
La visita fue destacada por las fuentes como la primera de un pontífice a Mónaco en casi cinco siglos en términos históricos y la primera en la era contemporánea, y fue presentada por la Santa Sede como una oportunidad para reafirmar los lazos entre la familia Grimaldi y la Iglesia, así como compromisos compartidos sobre respeto a la vida, la ecología integral y el deporte.
En el contexto del itinerario papal anunciado para 2026, la breve estancia en Mónaco se enmarca dentro de una agenda internacional que incluye otros viajes previstos a España y a países de África en la primera mitad del año, según comunicados oficiales del Vaticano.
Las autoridades locales dispusieron medidas de seguridad y logística para facilitar los actos públicos y la participación de la comunidad católica del principado, que suma unas decenas de miles de habitantes y es conocido por su dimensión territorial reducida y su perfil cosmopolita.


