Aisha, Leila y Naima son el pulso de una novela que mira de frente al desarraigo. Flores de papel, publicada por Península en 2025, recorre la vida de esas tres mujeres saharauis y sitúa su relato entre los campamentos de refugiados y la vida fuera de la tierra natal.
La autora, periodista nacida en un campo de refugiados de Tindouf en 1992, convierte en ficción recuerdos y genealogías que, según varias entrevistas, le han servido también como ejercicio de reconciliación con su propio pasado. La obra ha sido presentada en ciudades españolas, incluida una lectura pública en Córdoba y actos en Madrid.
Los comentarios críticos y las entrevistas señalan que la novela insiste en la presencia femenina como sostén de la vida cotidiana y de la resistencia: tres generaciones que comparten pérdidas, decisiones forzadas por la historia y la memoria de un pueblo. Fuentes periodísticas describen el texto como un puente entre la experiencia íntima y la historia colectiva del Sáhara Occidental.
En conversaciones con la prensa, Ebbaba Hameida ha dicho que el proceso de escribir el libro fue doloroso pero también terapéutico; en una entrevista citada por la prensa afirmó: “Descubrir que mi madre fue bombardeada con napalm fue doloroso”. Esa revelación personal aparece como uno de los motivos que impulsan la escritura del libro.
La edición de Flores de papel figura en catálogos y librerías desde enero de 2025 y ha sido reseñada en medios culturales como parte de la narrativa reciente sobre migración, memoria y voces poscoloniales en español. La recepción señala tanto su compromiso con el testimonio como su apuesta por una forma novelada para contar hechos que, en los medios, suelen aparecer como información fragmentada.
Lejos de cerrar las preguntas que plantea, la novela ha abierto un diálogo público sobre identidad, lengua y pertenencia: temas que, en la trayectoria periodística de la autora, ya habían estado presentes y que ahora se despliegan con un tono literario que varios reseñistas han descrito como íntimo y necesario.


