El antiguo Cine Ciudadela, ubicado sobre avenida Balderas frente a la plaza de La Ciudadela, en el Centro de la Ciudad de México, fue transformado en el Teatro Balderas, un nuevo recinto con capacidad para 700 espectadores cuya programación comenzará el 30 de agosto con El lago de los cisnes.
El inmueble abrió como cine en 1973 y durante sus primeros años formó parte de un corredor cultural y de movilidad integrado por la estación Balderas del Metro, la Biblioteca de México y el Mercado de Artesanías de La Ciudadela. Sin embargo, hacia finales de los años noventa dejó de operar como una sala convencional y adoptó el formato de cine para adultos.
Como Cine Erotika Ciudadela, el espacio incorporó una tienda especializada y 14 cabinas de video. El recinto cerró en 2013, cuando su fachada mostraba grafiti y el sótano funcionaba como estacionamiento.
De sala de cine a espacio escénico
La conversión conservó elementos del inmueble original, como el vestíbulo con piso de mármol y parte de la configuración de la antigua sala. En el interior se habilitaron un escenario negro, un telón rojo, cuatro camerinos, cabina técnica, almacén para escenografía, parrilla, tiros y varas.
También se trabajaron la isóptica, el diseño sonoro y la iluminación, además de nivelar el área destinada al escenario. El espacio no cuenta con foso de orquesta, aunque se dejó una zona frontal para músicos.
Miguel Alonso, productor y director de Alonzzo Producciones, fue contratado para operar y programar el teatro. Reconoció que el inmueble no fue construido originalmente como recinto teatral, por lo que mantiene algunas limitaciones, aunque aseguró que la adecuación buscó respetar las características del edificio.
Una cartelera que busca recuperar al público
La primera presentación programada será El lago de los cisnes, el 30 de agosto. A partir del 12 de septiembre se prevé la incorporación de Santas y perversas, entre monjas anda el diablo, además de conciertos y otros montajes.
La apertura no representa el final de los trabajos. Continuarán las mejoras en el lobby y detrás del escenario, mientras que las instalaciones eléctrica e hidráulica ya fueron renovadas. El inmueble cuenta, además, con un dictamen estructural y las intervenciones estuvieron condicionadas por su carácter patrimonial.
El principal desafío será consolidar una programación constante y atraer tanto a compañías como a los habitantes de la zona. La intención es que vecinos, comerciantes y trabajadores incorporen el Teatro Balderas a sus actividades habituales y encuentren una oferta escénica variada durante toda la semana.
Con esta transformación, el antiguo Cine Ciudadela vuelve a tener una función cultural en uno de los corredores más transitados del Centro capitalino. La respuesta del público a las primeras funciones marcará el siguiente capítulo del recinto.

