El 28 de marzo de 2026, la Ciudad de México activó un plan de movilidad y un operativo de seguridad alrededor del Estadio Banorte (antes Estadio Azteca) con motivo del encuentro entre las selecciones de México y Portugal; las medidas incluyeron un “polígono de última milla”, la restricción de ingreso de taxis y vehículos de aplicación y el cierre de vialidades aledañas para facilitar el acceso peatonal al estadio.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, y las dependencias capitalinas presentaron las acciones como parte del plan interinstitucional que se aplicará durante los partidos del Mundial 2026 y señalaron que el partido serviría como prueba operativa para movilidad, seguridad y protección civil en la zona sur de la ciudad.
Entre las medidas operativas reportadas se encuentra la habilitación de bahías para tomar taxis fuera del anillo cercano al estadio y la implementación de cortes viales en avenidas principales; los comunicados y notas publicadas destacaron la intención de reducir la entrada de vehículos particulares al último tramo de acceso.
Varios medios también consignaron que el estadio reabrió y que el encuentro sería una oportunidad para afinar protocolos logísticos y de seguridad en la capital, como parte de las acciones preparatorias hacia la Copa del Mundo 2026.
En las notas y comunicados consultados para este texto no se localizaron declaraciones públicas verificables de dirigentes del Partido Acción Nacional (PAN) que afirmaran que la Ciudad de México “no está preparada” tras la prueba operativa del partido México–Portugal. Si se requiere incluir afirmaciones de actores partidistas, será necesario aportar la cita o la fuente primaria que documente la declaración.


