El Centers for Disease Control and Prevention (CDC) publicó en el MMWR (19 de marzo de 2026) un informe sobre la subvariante BA.3.2 del SARS‑CoV‑2 que documenta su detección inicial y su expansión geográfica. El informe indica que BA.3.2 fue identificada por primera vez en Sudáfrica el 22 de noviembre de 2024 y que las detecciones comenzaron a aumentar a partir de septiembre de 2025.
En Estados Unidos, la primera detección en un viajero registrada por el CDC ocurrió el 27 de junio de 2025 en el Aeropuerto Internacional de San Francisco; desde entonces se ha identificado por múltiples vías de vigilancia, incluyendo muestras respiratorias de viajeros, pruebas clínicas y monitoreo de aguas residuales. El informe recoge hallazgos reportados en pacientes y en redes de vigilancia hasta el 12 de marzo de 2026.
El análisis del CDC señala que, hasta el 11 de febrero de 2026, BA.3.2 había sido reportada en 23 países y que, en los datos nacionales de EE. UU., la proporción de secuencias atribuibles a BA.3.2 fue estimada en 0.19% (período 1 de diciembre de 2025 a 11 de febrero de 2026), con un incremento posterior a 0.55% en el periodo ampliado hasta el 12 de marzo de 2026.
Las detecciones en Estados Unidos provinieron de distintas fuentes: muestras respiratorias de viajeros, aire de avión (monitoreo de aguas residuales en vuelos), y 260 muestras de aguas residuales en 29 estados y Puerto Rico, según el informe. El documento subraya que la capacidad limitada de secuenciación en varios países puede subestimar la extensión real de la subvariante.
En términos clínicos, el MMWR reporta que BA.3.2 se aisló en muestras de pacientes, incluidos dos adultos mayores hospitalizados con comorbilidades y un niño que recibió atención ambulatoria; todos los pacientes sobrevivieron. Además, un estudio de laboratorio citado en el informe encontró que la neutralización por anticuerpos inducidos por la vacuna adaptada LP.8.1 mostró la menor neutralización contra BA.3.2 entre siete variantes evaluadas, lo que podría tener implicaciones para la protección conferida por la inmunización en laboratorio, aunque el informe advierte sobre las limitaciones de extrapolar resultados in vitro a la protección clínica.
El CDC recomienda mantener la vigilancia mediante secuenciación genómica, programas de muestreo a viajeros y monitoreo de aguas residuales para entender mejor la transmisión y evolución de BA.3.2. El informe enfatiza la necesidad de datos continuos para evaluar la posible evasión inmune y las implicaciones para la salud pública.
Limitaciones señaladas en el propio informe incluyen la representación incompleta de detecciones a nivel global debido a capacidades de vigilancia variables entre países y la interpretación cautelosa de resultados de neutralización en laboratorio. Por ello, las conclusiones sobre riesgo poblacional y severidad clínica deben basarse en evidencia epidemiológica y clínica adicional.


