Amnistía Internacional publicó el informe La Humanidad Debe Triunfar: Defender los Derechos y Abordar la Represión en la Copa Mundial de la FIFA 2026, en el que advierte que millones de aficionados y comunidades sede podrían enfrentar violaciones a derechos humanos durante el torneo debido a políticas de seguridad y migración en los tres países anfitriones.
El documento alerta sobre la militarización y el uso extensivo de fuerzas de seguridad en México, y señala que el país movilizó alrededor de 100,000 elementos de seguridad, incluidos integrantes de las fuerzas armadas, para tareas relacionadas con la organización y protección del torneo.
En Estados Unidos Amnistía destaca el impacto de las políticas migratorias: la organización reportó que en 2025 el gobierno estadounidense deportó a más de 500,000 personas, y advirtió que agencias como ICE y CBP representan riesgos para la seguridad y la libertad de las personas que viajen o residan en el país durante el evento.
Sobre Canadá, el informe documenta preocupaciones vinculadas a desplazamientos y restricciones en contextos urbanos; como ejemplo, describe medidas en ciudades sede que afectaron a personas en situación de calle por reservaciones de espacios para actividades relacionadas con la FIFA.
Amnistía Internacional afirma que las restricciones a la protesta y la libertad de expresión en los tres países elevan el riesgo de represión contra manifestaciones pacíficas, incluyendo acciones de colectivos que planeaban protestas durante partidos.
La organización exige a los gobiernos anfitriones, a la FIFA, a las federaciones nacionales y a patrocinadores que adopten medidas concretas para proteger a aficionados, jugadores, periodistas, trabajadores y comunidades locales, y que sitúen los derechos humanos por encima de intereses económicos.
En su recomendación, Amnistía pide transparencia en los planes de seguridad, salvaguardas frente a detenciones arbitrarias y garantías que permitan el ejercicio pacífico de la protesta; también solicita que las autoridades rindan cuentas por abusos y que la FIFA ejerza su influencia para prevenir daños a derechos humanos.
La advertencia plantea preguntas sobre la preparación y responsabilidades de los organizadores y estados sede: si no se implementan medidas urgentes y verificables, el informe prevé que el torneo podría reproducir o agravar prácticas que ponen en riesgo a personas migrantes, manifestantes y residentes locales.


