Más de un centenar de residentes de Ceuta volvieron a manifestarse este sábado 29 de agosto en el territorio autónomo español para reclamar medidas ante la llegada de más de 80 mil migrantes registrada el 30 de julio y pedir el retorno a Marruecos de quienes ingresaron de manera irregular.
La concentración se desarrolló de forma pacífica y tuvo como objetivo diferenciarse de grupos de extrema derecha señalados por promover acciones violentas, discursos xenófobos y ataques contra personas migrantes. Los participantes también cuestionaron la respuesta del Gobierno español ante la situación que enfrenta la ciudad.
Durante la movilización se repitieron consignas como “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” y “Ceuta es España”. Los manifestantes sostuvieron que la ciudad atraviesa una crisis derivada de la presencia de miles de personas que permanecen en distintos puntos mientras esperan la resolución de sus casos.
Vecinos suspenden otras protestas por temor a grupos ultras
Otros grupos vecinales decidieron cancelar las concentraciones previstas para este fin de semana ante el temor de que sus reclamos fueran asociados con organizaciones ultras. La decisión ocurrió después de varios episodios de tensión registrados en playas y zonas de asentamiento de migrantes.
El 27 de agosto, manifestantes bloquearon el paso de vehículos de Cruz Roja que trasladaban alimentos a personas migrantes instaladas en la playa del Trampolín. Durante esos disturbios también fueron dañadas y quemadas estructuras improvisadas utilizadas como refugio, mientras las fuerzas de seguridad intervenían para evitar enfrentamientos.
La Policía ya había intervenido un día antes en la misma zona, luego de que un grupo de vecinos intentara desalojar a migrantes por su cuenta. Las autoridades mantienen dispositivos de seguridad en los puntos donde permanecen los asentamientos y en las áreas donde se han convocado protestas.
La situación ha incrementado la tensión social en Ceuta y ha generado llamados a evitar agresiones, discursos de odio y acciones contra organizaciones humanitarias. Mientras continúan las movilizaciones, los vecinos y las personas migrantes esperan medidas que permitan reducir la confrontación y atender la crisis.

