Organizaciones ambientales están instalando tapetes y barreras hechas con cabello humano en los canales y chinampas de Xochimilco para retener hidrocarburos, grasas y algunos metales pesados que llegan al agua desde escurrimientos urbanos.
Los dispositivos —conocidos como “booms”, planchas o “bumps”— se llenan con cabello y se colocan en puntos estratégicos durante varias semanas. Tras este periodo, los materiales se retiran y se someten a un tratamiento con bacterias en agua residual; después el cabello se reutiliza como composta.
Responsables del proyecto señalan que el cabello actúa como una fibra absorbente capaz de atrapar aceites y partículas, y que su uso forma parte de una estrategia de economía circular que aprovecha desechos de salones de belleza y otros donativos.
El proyecto se desarrolla en colaboración con organizaciones locales y santuarios de la zona, y los responsables subrayan que esta técnica está destinada a derrames pasivos y residuos no peligrosos; en casos de contaminación por sustancias peligrosas se requieren protocolos específicos y autorización especializada.
Desde su recuperación como filtro hasta su conversión en composta, los promotores indican que el proceso busca cerrar el ciclo: capturar contaminantes del agua y devolver fibra rica en nutrientes al suelo de las chinampas.


