La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), bajo resguardo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alberga mil 800 formas de vida y una combinación de especies que no existe en otro lugar del país. Investigadoras de la universidad destacaron que este ecosistema del sur de Ciudad de México también conserva importantes muestras del campo de lava formado por la erupción del volcán Xitle.
La información fue presentada durante el Seminario Institucional 2026 del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático. Silke Cram Heydrich, secretaria ejecutiva de la REPSA e investigadora del Instituto de Geografía, explicó que el matorral xerófilo de la reserva se encuentra entre los ecosistemas más diversos del Valle de México.
La reserva protege flora, fauna, hongos, protistas y bacterias. Sin embargo, el conocimiento sobre algunos de estos grupos todavía es limitado, por lo que el área representa una oportunidad para desarrollar nuevas investigaciones científicas.
Un ecosistema formado por lava volcánica
De acuerdo con Cram Heydrich, la erupción del Xitle cubrió con lava casi 80 kilómetros cuadrados. Las grietas, hondonadas, promontorios y cuevas que quedaron en el terreno generan microambientes con distintas condiciones de humedad, temperatura, luz y nutrientes.
Estas variaciones favorecen la presencia de numerosas especies y permiten la existencia de una biodiversidad particular en Ciudad Universitaria. Además de la superficie de la REPSA, algunos pedregales remanentes del campus funcionan como corredores biológicos y reservorios de vida silvestre nativa, aunque no forman parte de la reserva.
La superficie de la reserva casi se ha duplicado desde 1983, como resultado de distintos esfuerzos de conservación. En 2026, otros espacios de pedregal dentro de Ciudad Universitaria comenzaron a ser considerados para recibir protección especial y servir como áreas de amortiguamiento para la REPSA.
Geopedregal impulsa la restauración y la investigación
En Ciudad Universitaria también se encuentra Geopedregal, considerado el primer geositio restaurado del campus con una propuesta de conservación del geobiopatrimonio. El proyecto comenzó en 2013 en un pedregal ubicado entre los institutos de Geología y Geografía.
María del Pilar Ortega Larrocea, investigadora del Instituto de Geología, señaló que a partir de esta iniciativa se han realizado aproximadamente 70 trabajos de tesis. Varias investigaciones analizan indicadores de restauración ecológica, como la captura de carbono, la infiltración del agua y la biodiversidad.
El espacio también se utiliza para divulgar conocimiento, realizar experimentos y formar especialistas de distintas disciplinas, entre ellas arquitectura y psicología. Asimismo, podría albergar una estación de monitoreo de la atmósfera debido a que se trata de un sitio resguardado y destinado a la investigación científica.
Ortega Larrocea subrayó que la restauración ecológica no se limita a retirar basura o eliminar especies exóticas. El proceso también requiere participación colectiva y la reconstrucción de los vínculos sociales de las comunidades.
Protección de los pedregales remanentes
Marie Noëlle Guilbaud, investigadora del Instituto de Geofísica, explicó que los pedregales ubicados junto a los institutos de Geología, Geofísica y Geografía conservan una parte del campo de lava original.
En agosto de 2025, las tres entidades universitarias firmaron un acuerdo de colaboración para proteger y estudiar estos espacios, con el objetivo de proponer un plan de manejo. La estrategia contempla identificar e interpretar sus características, restaurarlos, difundir su importancia y establecer medidas de protección.
La conservación de la Reserva del Pedregal y de los afloramientos volcánicos del campus requiere la colaboración de distintas disciplinas, así como acciones permanentes de educación ambiental y participación de la comunidad universitaria.

