El presidente Donald Trump emitió un ultimátum público dando a Irán 48 horas para “abrir totalmente, sin amenaza” el Estrecho de Ormuz, advirtiendo que, de no cumplirse, Estados Unidos atacaría la infraestructura energética iraní, incluyendo grandes plantas de energía.
El mensaje apareció en la plataforma Truth Social y llegó en un momento de escalada regional: fuerzas estadounidenses buscaban a un tripulante desaparecido tras el derribo de un F‑15E sobre territorio iraní, según reportes periodísticos.
Fuentes internacionales reportaron que, tras la publicación del ultimátum, autoridades y voceros en Teherán rechazaron la amenaza y advirtieron que podrían tomar represalias, incluida la posibilidad de mantener cerrado el Estrecho de Ormuz o atacar infraestructura crítica en la región.
Analistas y operadores señalaron movimientos en los mercados energéticos y en bolsas tras el anuncio, mientras actores internacionales llamaron a la contención y organismos multilaterales estudiaban medidas para asegurar el paso por la vía marítima.
La declaración presidencial se suma a una serie de intercambios verbales y acciones militares recientes en la región; las autoridades estadounidenses han mantenido que la seguridad del tránsito en el Golfo Pérsico es prioritaria, mientras que Irán afirma que sus medidas responden a acciones externas y a lo que describe como amenazas a su soberanía.
Hasta el momento no hay confirmación pública independiente de ataques directos en respuesta al ultimátum ni de un cambio inmediato en la condición del Estrecho de Ormuz; la situación continúa en desarrollo y las partes involucradas mantienen posiciones confrontadas.


