El murmullo de las butacas llenas y las luces que se encienden forman la escena que Juan Torres quiere que vuelva a ser cotidiana en el Teatro Hidalgo: una sala activa, con funciones casi todos los días. Tras una década al frente del recinto, Torres ha ido ensamblando una programación pensada para diferentes públicos y horarios.
Torres plantea el llamado “Proyecto Hidalgo”, una estrategia para mantener una cartelera continua —de lunes a domingo— una vez que termine la temporada vigente en el teatro. Ese plan nace de la experiencia acumulada por el productor durante los últimos diez años y de la necesidad de adaptar horarios y formatos a la logística del entorno, como los cierres de estacionamientos y contingencias urbanas.
Durante las vacaciones de Semana Santa el teatro multiplicó sus funciones; el productor informó que en esa primera semana se programaron 11 funciones y que la siguiente semana la oferta ascendería a 13, con propuestas dirigidas a familias y público adulto. La intención detrás de la programación es ofrecer variedad y mantener el recinto en actividad constante.
La cartelera incluye montajes familiares y espectáculos de distintos géneros. Entre los títulos que integran la temporada se encuentran:
- Ringolingus, una propuesta circense con técnicas de teatro negro.
- Descubriendo a Cri Cri, espectáculo infantil conducido por Mario Iván Martínez.
- El diario de un loco, un monólogo protagonizado por Mario Iván Martínez.
- Sorpresas A-mén!, el musical que, por la buena recepción, extenderá su temporada hasta la última semana de mayo.
Más allá de los títulos, la lógica del Proyecto Hidalgo busca entender las particularidades de cada espacio: qué días y horas resultan más convenientes, cómo atender al público y cómo responder a imprevistos. Esa atención al detalle es, según el productor, parte esencial para que un teatro permanezca vivo y sostenible.
El balance que plantea el Teatro Hidalgo con esta programación es doble: responder a las demandas inmediatas del público durante periodos vacacionales y, al mismo tiempo, sentar las bases para una operación permanente que permita a grupos y montajes encontrar un lugar estable en la cartelera capitalina.


