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Ramón Novarro: de Durango a Judah Ben‑Hur, la estrella latina que brilló en el Hollywood mudo

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La imagen de un joven de rasgos clásicos al frente de una cuadriga fue, durante décadas, uno de los emblemas del cine mudo: Ramón Novarro encarnó a Judah Ben‑Hur en la épica de 1925, una producción que buscó desde su concepción el alcance de un espectáculo total.

Nacido como José Ramón Gil Samaniego en Victoria de Durango el 6 de febrero de 1899, Novarro emigró con su familia a Estados Unidos siendo adolescente y pronto comenzó a trabajar en la naciente industria cinematográfica. En la década de 1920 se consolidó como una de las principales figuras de taquilla y fue promovido por los grandes estudios como un “latin lover”, heredero en parte del espacio dejado por figuras como Rudolph Valentino.

La película Ben‑Hur, dirigida por Fred Niblo, exigió rodajes extensos y logística internacional: la producción, legendaria por su escala, colocó a Novarro en el centro de un proyecto que hoy se recuerda como hito del cine silente. Antes y después de ese papel, su filmografía incluyó títulos como Scaramouche (1923) y, más adelante, participaciones en cintas sonoras como Mata Hari (1931) y The Cat and the Fiddle (1934), que muestran su tránsito entre dos eras fílmicas.

A lo largo de su carrera, Novarro fue reconocido tanto por su presencia en pantalla como por su profesionalismo detrás de cámaras; sus trabajos en los años veinte y treinta lo convirtieron en uno de los primeros intérpretes latinoamericanos en alcanzar una fama internacional sostenida dentro del sistema de estudios de Hollywood.

La vida personal del actor, sin embargo, quedó muchas veces fuera de los titulares hasta su trágico final. En la noche del 30 de octubre de 1968, Novarro fue asesinado en su residencia de Laurel Canyon; dos jóvenes que lo visitaron por razones que la investigación judicial describió como sexuales fueron detenidos y procesados por el crimen. El episodio desató una cobertura mediática intensa que, además de relatar los hechos, expuso el estigma y la discreción obligada que rodeó la vida privada de muchas estrellas de su generación.

Más allá del drama final, la memoria de Novarro permanece en varias dimensiones: como intérprete que ayudó a consolidar la figura del galán latino en Hollywood, como protagonista de una versión de Ben‑Hur que forjó patrones visuales del cine épico, y como una figura cuya vida personal y muerte replantean debates sobre fama, secreto y vulnerabilidad en la industria del entretenimiento.

Hoy su legado se aprecia en la persistencia de sus películas en archivos y retrospectivas, en la mención de su nombre en estudios sobre cine mudo y en el reconocimiento de su lugar en la historia cinematográfica como uno de los primeros mexicanos que alcanzaron estrellato global en Hollywood.

Ramón Novarro: de Durango a Judah Ben‑Hur, la estrella latina que brilló en el Hollywood mudo