El Partido de la Revolución Democrática (PRD) enfrenta una etapa decisiva en la Ciudad de México: después de perder su registro nacional en 2024, logró constituirse como partido político local, pero permanece dividido por una disputa interna sobre el control de sus órganos directivos y sus prerrogativas.
La organización que durante 15 años encabezó el gobierno capitalino ahora busca recuperar presencia territorial y alcanzar al menos 10% de la votación en las elecciones de 2027. Para ello, deberá superar el desgaste electoral, la migración de liderazgos hacia Morena y los conflictos que han llegado a los tribunales.
De partido hegemónico a fuerza local
Entre 1997 y 2012, los jefes de Gobierno de la capital pertenecieron al PRD. El partido también llegó a gobernar las 14 alcaldías y mantuvo una posición dominante en la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
La pérdida de fuerza comenzó después de la salida de Andrés Manuel López Obrador y la posterior fundación de Morena. En 2015, el PRD conservó sólo seis de las 14 alcaldías que gobernaba y, en 2018, perdió la Jefatura de Gobierno y redujo su presencia a dos alcaldías.
La especialista Laura Valencia Escamilla sostuvo que el partido no desapareció por completo, sino que sus grupos políticos se transformaron y algunos se trasladaron a Morena o a nuevas expresiones partidistas. Desde esta perspectiva, la estructura política que construyó el PRD en la capital habría mutado en lugar de desaparecer.
El politólogo Marco Arellano atribuyó la debacle a la pérdida de capacidades organizativas, al debilitamiento de sus bases territoriales y a la ausencia de una propuesta ideológica y de un programa de gobierno claramente diferenciados. También señaló que las divisiones entre corrientes internas contribuyeron al deterioro del partido.
El registro local y la disputa por la dirigencia
El 19 de septiembre de 2024, el Instituto Nacional Electoral determinó la pérdida del registro nacional del PRD al no alcanzar el mínimo de votación requerido en la elección federal. Sin embargo, el partido conservó en la Ciudad de México el porcentaje necesario para solicitar su registro como fuerza política local.
El Instituto Electoral de la Ciudad de México aprobó el registro del Partido de la Revolución Democrática Ciudad de México, con efectos a partir del 1 de noviembre de 2024. Posteriormente, distintas resoluciones electorales modificaron la integración y representación de sus órganos internos.
La disputa enfrenta a la diputada local Nora Arias con el grupo relacionado con la familia Lobo Román. Las resoluciones de los tribunales electorales y los acuerdos del IECM han definido la representación partidista, aunque el conflicto ha mantenido bajo revisión temas como las prerrogativas y la organización interna.
En febrero de 2026, el IECM formalizó el registro de los órganos internos del PRD-CDMX en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Electoral de la Ciudad de México. Meses después, el instituto electoral informó que el partido atendió requerimientos relacionados con sus documentos básicos, programa de acción y normativa interna.
Rumbo a 2027
La dirigencia identificada con el nuevo PRD plantea competir sin alianzas en 2027 y recuperar alcaldías donde el partido tuvo una presencia importante, entre ellas Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Iztapalapa y Coyoacán.
Polimnia Romana Sierra reconoció que las alianzas electorales de los últimos años perjudicaron al partido y redujeron su votación. La estrategia actual busca conservar el registro, reorganizar a la militancia y reconstruir una base territorial propia.
Por su parte, Nora Arias sostiene que la disputa no se limita al control de las prerrogativas, sino que representa una lucha por la identidad y la continuidad del partido. Mientras el conflicto político y jurídico continúa, el PRD-CDMX deberá demostrar si puede convertir su registro local en una recuperación electoral o si quedará reducido a una expresión marginal de la política capitalina.

