Un banco de polvo sahariano transformó el aspecto del cielo sobre la isla de Creta el 1 de abril, mientras que días antes, fuertes vientos asociados al ciclón tropical Narelle levantaron polvo de suelos ricos en óxidos de hierro en áreas como Shark Bay y Denham, en la costa occidental de Australia, dando lugar a tonalidades rojo‑anaranjadas en el cielo.
En Creta, la llegada del polvo africano se combinó con un sistema de mal tiempo que produjo lluvias intensas y rachas de viento, lo que redujo la visibilidad, obligó a cancelar o retrasar vuelos y causó cortes de energía y problemas en la movilidad en varias zonas insulares.
En Australia occidental, las imágenes difundidas desde Shark Bay mostraron un horizonte de color rojo intenso mientras el ciclón Narelle impulsaba polvo del interior árido; expertos meteorológicos y servicios locales explican que el alto contenido de hierro en esos suelos intensifica el tono rojizo cuando las partículas quedan suspendidas en la atmósfera.
Los episodios se explican por la interacción entre fuertes vientos de tormenta y grandes concentraciones de partículas minerales en suspensión; ese tipo de material altera la dispersión de la luz solar y favorece la transmisión de longitudes de onda rojizas hacia el observador, produciendo el efecto visual informado.
Medios locales reportaron daños y perturbaciones en servicios y transporte en ambos escenarios; asimismo, varias notas periodísticas señalaron la existencia de víctimas y rescates relacionados con las inundaciones en la Grecia continental, aunque las cifras y las confirmaciones oficiales fueron variables en los distintos reportes.
Autoridades y servicios meteorológicos continúan monitoreando las condiciones y recomiendan precaución a personas con problemas respiratorios ante la presencia de polvo en suspensión, además de atender avisos de transporte y emergencias mientras persistan lluvias y vientos fuertes en las zonas afectadas.


