Oxford Economics advierte que una escalada sostenida del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría reducir de forma drástica el suministro global de petróleo, con caídas de hasta cerca de 20 millones de barriles por día en su escenario más severo, y que esto afectaría el crecimiento económico mundial.
El análisis modela escenarios en los que un cierre prolongado del estrecho de Hormuz y ataques a rutas alternativas elevan los precios del crudo: en el escenario extremo, Brent podría situarse en torno a 190 dólares por barril en agosto, mientras que Oxford identifica un umbral crítico en torno a 140 dólares por barril mantenidos durante semanas que podría desencadenar una contracción económica significativa.
La relevancia inmediata radica en el alcance y la rapidez del impacto: reservas estratégicas e inventarios han amortiguado choques iniciales, pero esos amortiguadores son temporales y no bastarían frente a una interrupción prolongada. Sectores dependientes del diésel y del petróleo refinado—transporte, agricultura e industria pesada—son especialmente vulnerables a racionamientos y a disrupciones en las cadenas logísticas.
Oxford Economics proyecta que, bajo su escenario prolongado, la tasa de crecimiento global para 2026 podría caer a 1.4% antes de una recuperación parcial en 2027, y que las economías del Golfo sufrirían las mayores contracciones iniciales debido a interrupciones en la producción y exportaciones. Otros analistas y organismos internacionales han calificado la crisis energética como una amenaza grave para la economía global, especialmente si las rutas marítimas clave permanecen cerradas.
En síntesis, el informe subraya que el efecto de precios por sí solo (un alza sostenida del crudo) y la pérdida física de suministros pueden combinarse para generar un choque económico no lineal: precios elevados reducen demanda, pero cuando la oferta cae de forma abrupta los inventarios se agotan y el ajuste puede traducirse en racionamiento y crecimiento negativo en regiones dependientes de importaciones.
Lo que sigue es monitorizar tres variables: la evolución de los precios del petróleo, la capacidad de mantener exportaciones desde los principales productores del Golfo y la duración de la interrupción en pasos marítimos como el estrecho de Hormuz. Si los precios se mantienen en niveles elevados durante meses, los modelos de Oxford y otros centros de análisis señalan un riesgo real de recesión sincronizada en varias economías.


