El murmullo de la multitud se mezcló con el ruido de una lona que mostraba el cartel oficial: allí, frente al Estadio Akron, Oswaldo Sánchez tomó la palabra y dibujó una imagen clara de lo que, dice, debe ser la experiencia mundialista en Guadalajara.
El exportero, con experiencia en tres Copas del Mundo, aseguró que Guadalajara tiene condiciones para destacarse como sede y puso énfasis en que la ciudad ofrece mucho más que el inmueble donde se jugarán los partidos. Invitó a visitantes y aficionados a recorrer Tlaquepaque, Tonalá, Chapala y Ajijic, y a descubrir la oferta cultural y gastronómica de la región.
Durante su intervención en el acto de promoción, Sánchez vinculó la atmósfera deportiva con la hospitalidad local: pidió que el torneo sirva para que el mundo conozca “la Perla Tapatía” en toda su dimensión, no sólo el estadio, y defendió la percepción de seguridad que las autoridades y organizadores quieren proyectar.
La presencia de figuras locales en la presentación forma parte del esfuerzo de la ciudad por posicionarse como una sede que combine tradición y experiencia para el visitante. Funcionarios y gestores de la Host City han trabajado para que los días del Mundial se vivan como una celebración extendida por la ciudad.
Con poco tiempo para el inicio del torneo, las voces de exjugadores como Sánchez buscan traducir la euforia deportiva en una invitación a explorar la identidad tapatía: una mezcla de música, comida y paisajes que, según los promotores, complementará la fiesta del fútbol.
Al terminar el acto, la idea quedó clara entre organizadores y asistentes: además del balón, Guadalajara pretende ofrecer un recorrido cultural y social que deje un legado más allá de los cuatro partidos programados en la ciudad.


