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OCDE: 3 millones de jóvenes en México no estudian ni trabajan

Cerca de 3 millones de jóvenes de entre 18 y 24 años en México no estudian ni trabajan, de acuerdo con los datos de Education at a Glance 2026. El informe señala que 19% de este grupo se encuentra fuera de la educación y el empleo, una proporción superior al promedio de los países de la OCDE.

El indicador muestra una marcada brecha de género: mientras 10% de los hombres de ese rango de edad no estudia ni trabaja, entre las mujeres la proporción llega a 29%. La diferencia está relacionada, entre otros factores, con la realización de labores domésticas y de cuidados no remuneradas.

Una reducción que todavía es insuficiente

La proporción de jóvenes mexicanos en esta condición disminuyó de 23% en 2015 a 19% en 2025. Sin embargo, México continúa por encima del promedio de la organización, por lo que especialistas consideran que la reducción no resuelve por sí sola los obstáculos de acceso, permanencia escolar y transición hacia el mercado laboral.

El dato se presenta mientras el presupuesto federal destinado a becas educativas aumenta de 122 mil 38 millones de pesos en 2025 a 185 mil millones de pesos en 2026. El crecimiento representa casi 63 mil millones de pesos adicionales en un año, pero especialistas plantean que el impacto de los apoyos debe medirse también por la permanencia escolar, la conclusión de estudios y la incorporación posterior a empleos estables.

La brecha afecta de manera distinta a mujeres y regiones

El porcentaje registrado entre las mujeres no significa necesariamente que permanezcan inactivas. Una parte importante realiza trabajo doméstico y labores de cuidado sin remuneración, actividades que no aparecen como empleo en las estadísticas convencionales.

También existen diferencias regionales superiores a 20 puntos porcentuales entre las zonas con mayor y menor proporción de jóvenes fuera de la educación y el empleo. Por ello, las necesidades no son iguales en todo el país: algunos jóvenes requieren apoyo para concluir la educación media superior, mientras otros necesitan una primera oportunidad laboral o mejores mecanismos de transición entre la escuela y el trabajo.

Educación, habilidades y empleo

Especialistas también advierten que las deficiencias en comprensión lectora, resolución de problemas lógico-matemáticos, síntesis, abstracción y pensamiento crítico pueden limitar el acceso a empleos y dificultar la construcción de trayectorias laborales autónomas.

En ese contexto, las políticas educativas y sociales requieren una estrategia que acompañe a los jóvenes después de concluir los programas de apoyo o capacitación. La formación académica, las habilidades técnicas y las medidas de cuidado son elementos señalados como necesarios para que las becas y los programas sociales se traduzcan en mayores oportunidades de desarrollo.

El desafío no consiste únicamente en ampliar el número de beneficiarios, sino en garantizar que los apoyos permitan permanecer en la escuela, concluir los estudios y acceder a un empleo digno y sostenible.