Al cierre de 2024 la disponibilidad de naves industriales en Tijuana se situó en torno al 3.6 por ciento, lo que equivale a una ocupación prácticamente total del parque existente. La demanda proviene principalmente de empresas vinculadas al fenómeno del nearshoring y se complementa con desarrollos especulativos y proyectos a la medida que suman cerca de 300,000 metros cuadrados en construcción.
Tijuana cuenta con un inventario de naves industriales clase A cercano a los 4 millones de metros cuadrados, y el mercado se ha consolidado como uno de los corredores fronterizos más activos de México. El dinamismo ha atraído inversiones de manufactura y logística, y ha llevado a desarrolladores a ampliar su presencia en la ciudad.
Sin embargo, reportes y actores del sector advierten que la disponibilidad física de espacio no es el único límite. Energía y agua emergen como cuellos de botella que podrían frenar la llegada y operación de nuevas plantas si no se amplía la infraestructura básica.
En proyectos concretos ya anunciados, algunas empresas han estimado la creación de cientos a más de mil empleos por planta; por ejemplo, un proyecto industrial reportado públicamente proyectó alrededor de 1,150 empleos directos en un caso específico en Tijuana. No obstante, los montos de inversión y los empleos proyectados varían según el proyecto y la fuente.
Finalmente, autoridades y desarrolladores han planteado la necesidad de ampliar subestaciones eléctricas y soluciones hídricas para sostener la expansión industrial. Mientras tanto, la ciudad permanece en una fase de alta demanda por espacios industriales, con pocos metros disponibles y presiones crecientes sobre los servicios básicos.


