Cuatro belugas y el delfín Echo murieron en las últimas semanas después de ser trasladados desde Marineland Canada, parque ubicado cerca de las cataratas del Niágara, a acuarios de Estados Unidos y España. Los fallecimientos ocurrieron luego del cierre del recinto canadiense, que dejó sin atención permanente a una treintena de belugas y cuatro delfines.
Echo murió en el Oceanogràfic de Valencia, España, donde había llegado en agosto junto con otros cetáceos rescatados. El ejemplar presentaba graves problemas de visión y otros antecedentes clínicos que requerían seguimiento especializado.
La muerte del delfín se suma al fallecimiento de una beluga en Valencia y de tres más en el acuario Shedd de Chicago. Los animales fueron distribuidos entre distintos acuarios como parte de una operación internacional para evitar su sacrificio tras el cierre de Marineland en 2024.
Traslado de los animales
El operativo contempló el traslado de 30 belugas y cuatro delfines hacia instalaciones de Estados Unidos y España. Los ejemplares fueron enviados al Shedd Aquarium de Chicago, Georgia Aquarium de Atlanta, SeaWorld San Antonio, SeaWorld San Diego y el Oceanogràfic de Valencia.
El traslado se realizó después de que Marineland informara que no podía mantener el cuidado de los animales debido a los costos derivados del cierre. El parque había advertido que, sin una autorización para reubicar a los cetáceos, sería necesario sacrificarlos.
Antecedentes de Marineland
Marineland arrastraba años de cuestionamientos por las condiciones en las que mantenía a sus animales. Entre 2019 y 2025 murieron 20 ejemplares en el parque, incluidos 19 belugas y una orca.
Los fallecimientos posteriores a los traslados han reavivado las críticas sobre el estado de salud con el que los animales abandonaron las instalaciones canadienses y sobre los riesgos de someterlos a desplazamientos prolongados durante procesos de reubicación.

