El 30 de abril de 2026, Bolivia registró una jornada de movilizaciones multisectoriales que incluyeron marchas, bloqueos de carreteras y un paro del sector salud, con especial incidencia en La Paz y la ciudad vecina de El Alto.
Los manifestantes —entre ellos campesinos, mineros, choferes y sindicatos— instalaron cortes en vías de acceso y realizaron marchas hacia la sede de gobierno. En varias rutas se reportaron largas filas y desvíos, mientras que el servicio de transporte público y el tráfico de carga resultaron afectados.
Entre las demandas se encuentran reclamos por abastecimiento y calidad de combustibles, objeciones a la reciente ley de tierras y un pedido de incremento salarial que, según los sindicatos, alcanza el 20%. Además, sectores médicos anunciaron paros puntuales en protesta por deficiencias en la atención y falta de insumos.
La ola de protestas coincidió con denuncias oficiales. El gobierno de Rodrigo Paz aseguró enfrentar un “proceso conspirativo en curso” y afirmó que no cederá el mandato otorgado tras las elecciones. Las autoridades llamaron al diálogo pero advirtieron sobre la necesidad de mantener el orden público y garantizar el abastecimiento.
Analistas y reportes locales señalan que las movilizaciones aumentan la presión política sobre la administración de Paz, que cumple sus primeros meses en el poder en un contexto de fragilidad económica y conflictividad social. Organizaciones sindicales anunciaron la posibilidad de nuevas convocatorias si no hay avances en las negociaciones.


