Documentos hallados en el complejo donde fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes incluyen una narconómina en la que aparece el nombre Juan Carlos Valencia González, identificado con siglas y apodos asociados a él (JP, 03, Pelón). El registro, referido como “Salida de balones” y fechado en diciembre de 2025, contiene partidas que contabilizan entregas dirigidas a personas identificadas como JP, entre otras anotaciones sobre distribución en penales.
La relevancia de esos documentos radica en que, además de detallar flujos de droga y pagos para centros penitenciarios, colocan a Valencia González dentro de la contabilidad operativa del grupo. Esto alimenta análisis de seguridad pública sobre una posible reconfiguración del liderazgo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tras la muerte de su cabecilla, cuyo fallecimiento fue confirmado por autoridades federales el 22 de febrero de 2026.
Los registros manuscritos recuperados muestran entradas específicas —por ejemplo, cantidades (citadas en el documento como “kuadros”) asignadas a diferentes operadores— y ubican a JP entre operadores que recibían entregas para distribuir en distintos puntos, incluidas prisiones. El uso del término “Salida de balones” se refiere, en el contexto del documento, al tráfico de drogas y objetos prohibidos hacia centros penitenciarios.
La aparición de Valencia González en la contabilidad se suma a reportes que lo colocan en la mira de autoridades internacionales desde años previos, y a evaluaciones públicas sobre posibles sucesores dentro de la organización. El cruce entre la evidencia documental encontrada en Tapalpa y la estructura orgánica del CJNG es el elemento central que explican por qué analistas y fiscales consideran su nombre relevante en procesos de indagación y en discusiones sobre la vacante de poder.
En términos operativos, la narconómina hace evidente la existencia de redes internas para el abastecimiento en penales y el pago a células de soporte, lo que plantea retos de control y de combate al tráfico interno en centros de reclusión. Además, la documentación constituye una pieza de evidencia que la Fiscalía General de la República y otras instancias deben integrar para rastrear responsabilidades y cadenas de mando.
Limitaciones: los documentos publicados y las notas periodísticas describen listados y apodos, pero no prueban, por sí solos, la autoridad formal o la toma de decisiones estratégicas de una persona dentro de la organización. La identificación en una contabilidad es un elemento probatorio relevante, pero requiere corroboración en carpetas de investigación y peritajes para establecer responsabilidades penales o el alcance real de su papel operativo.
En conclusión, la inclusión de Juan Carlos Valencia González en la narconómina encontrada tras el operativo de Tapalpa refuerza la hipótesis de que figuras cercanas a la dinastía del CJNG mantienen roles operativos en la logística de drogas, incluido el suministro a penales. El dato fortalece líneas de investigación sobre sucesión y control territorial, pero será la integración forense y judicial de la evidencia la que determine la fuerza probatoria de esos registros y sus consecuencias legales.


