Irán autorizó el paso de buques que transporten productos básicos y ayuda humanitaria por el estrecho de Ormuz hacia puertos iraníes y hacia embarcaciones que operan en sus aguas, según una comunicación oficial fechada el 1 de marzo y difundida el 4 de abril. La medida fue adoptada con la aprobación del gobierno y de las Fuerzas Armadas y contempla, en particular, el tránsito de cargas esenciales y suministros para el ganado.
El permiso se produce en el contexto de un cierre efectivo del estrecho iniciado a fines de febrero, que redujo de forma drástica el tráfico comercial por la vía marítima. La paralización del paso, que por lo general concentra alrededor del 20% del comercio petrolero mundial, ha contribuido a un alza significativa en los precios del crudo, con referencias internacionales ubicando el barril por encima de los 100 dólares en las últimas semanas.
La instrucción fue remitida al organismo responsable del tráfico portuario y marítimo y ordena la adopción de protocolos y las disposiciones necesarias para garantizar el paso seguro de las embarcaciones autorizadas. El documento especifica que la preferencia aplica a buques con destino a puertos iraníes o que ya se encuentran en la zona del Golfo de Omán.
Informes de seguimiento marítimo y declaraciones oficiales describen además un régimen de control para las travesías: las embarcaciones deben solicitar autorización, proporcionar detalles operativos y, en varios casos, recibir escolta. También se han documentado procedimientos adicionales de verificación y coordinación con autoridades navales.
Desde el inicio de las tensiones, y pese a la apertura selectiva anunciada, el tránsito sigue siendo limitado y sólo un número reducido de naves ha conseguido cruzar tras recibir la correspondiente autorización. Las restricciones y el ambiente de inseguridad han obligado a redirigir rutas y a elevar las primas de seguro para las travesías en la zona.
La autorización parcial busca aliviar necesidades logísticas internas y permitir el ingreso de bienes vitales, pero los analistas y los mercados advierten que cualquier interrupción prolongada del estrecho mantendrá la presión al alza sobre los precios energéticos y la cadena de suministro global.


