La presidenta de la Federación Noruega de Fútbol (NFF), Lise Klaveness, pidió que la FIFA elimine su recién creado “Premio de la Paz” luego de que el galardón fuera entregado en diciembre de 2025 al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la ceremonia del sorteo de la Copa Mundial 2026 en Washington, D.C.
Klaveness argumentó que conceder ese tipo de reconocimientos pone en riesgo la neutralidad política de la FIFA y sugirió que la concesión de premios con un carácter de paz o diplomático debería corresponder al Instituto Nobel de Oslo.
El acto de diciembre, en el que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó el premio a Trump, provocó críticas inmediatas y varias quejas formales que señalan un posible conflicto de intereses y cuestionan los procedimientos usados para instituir y otorgar el galardón.
La entrega del premio generó también reacciones públicas de distintos actores del fútbol y la sociedad; algunas voces la consideraron una decisión polémica que puede dañar la imagen de la FIFA, mientras que otras —incluyendo declaraciones desde la Casa Blanca— defendieron la distinción.
El caso ha reavivado debates sobre la independencia institucional de los organismos deportivos y sobre los límites entre la diplomacia y la política dentro del fútbol internacional, en especial cuando se trata de reconocer a figuras políticas controvertidas.
En respuesta a las críticas, la discusión pública se ha centrado en esclarecer si la creación y entrega del premio siguieron los procedimientos internos de la FIFA y en qué instancia recae la responsabilidad final por su existencia.


