La presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, Lise Klaveness, solicitó el 27 y 28 de abril de 2026 que la FIFA elimine su “Premio de la Paz” para evitar que el organismo quede involucrado en cuestiones políticas y que este tipo de reconocimientos sean otorgados por instancias especializadas como el Instituto Nobel de Oslo.
El reclamo surge tras la ceremonia del sorteo del Mundial 2026, celebrada en Washington D.C., en la que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó la primera edición del premio al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 5 de diciembre de 2025. La decisión generó críticas y quejas públicas por la percepción de un uso político del galardón.
Organizaciones y observadores han señalado que la concesión podría vulnerar la neutralidad política que se espera de la FIFA y han impulsado quejas ante los investigadores de ética del organismo. La postura de la NFF refuerza el debate sobre si la federación debe limitarse a asuntos estrictamente deportivos.
La petición de Klaveness se suma a una ola de reacciones internacionales que cuestionan la conveniencia y el procedimiento detrás del nuevo galardón, y plantea dudas sobre el papel que debe jugar la FIFA fuera del ámbito deportivo.


