Una encuesta sobre la carga mental del trabajo de cuidados no remunerado presentada por investigadoras de la Universidad Iberoamericana encontró altos niveles de afectación emocional y profesional entre las mujeres cuidadoras.
El estudio registró que 71% de las cuidadoras reporta malestar emocional; 62% mencionó algún nivel de agotamiento emocional; 63% señaló que las responsabilidades de cuidado interfieren con su tiempo de descanso u ocio, y 56% indicó sufrir insomnio ligado a esas tareas.
Estos resultados son relevantes porque muestran que el impacto del cuidado va más allá del tiempo físico dedicado: 70% de las encuestadas afirmó haber tenido que modificar su plan de vida y 73% dijo haber rechazado oportunidades personales o laborales por la imposibilidad de compatibilizarlas con las responsabilidades de cuidado.
Michelle Gama, directora del Centro de Estudios Críticos de Género (Cecrige) de la Universidad Iberoamericana, explicó que la discusión pública suele concentrarse en las horas dedicadas al cuidado y omite la dimensión mental que implica anticipar, organizar y supervisar las necesidades de otras personas, una carga que recae de manera desproporcionada en las mujeres.
Las investigadoras presentaron la encuesta como un intento por visibilizar y medir la “carga mental” en el trabajo de cuidados no remunerado, con el objetivo de aportar evidencia que permita incorporar esta dimensión en análisis y políticas públicas orientadas a una distribución más equitativa de las responsabilidades de cuidado.
Las cifras apuntan a implicaciones concretas en empleo y bienestar: la renuncia o la pérdida de oportunidades laborales por razones de cuidado condicionan la trayectoria profesional y pueden profundizar desigualdades económicas y de salud mental entre mujeres y hombres.
En conclusión, la encuesta de la Universidad Iberoamericana subraya la necesidad de reconocer y medir la carga mental del cuidado como parte de las políticas de cuidado y de empleo, para diseñar intervenciones que permitan compatibilizar la vida laboral y las responsabilidades de cuidado sin sacrificar la salud emocional ni las oportunidades profesionales de las mujeres.


