La inteligencia artificial avanza con rapidez en las escuelas, las empresas y los parlamentos, pero lo hace en un momento en que las habilidades de lectura y razonamiento muestran señales de debilitamiento. Los resultados de PISA 2025 colocan a México ante una paradoja: el país incorpora herramientas capaces de escribir y resolver problemas mientras una parte importante de sus estudiantes todavía no alcanza los aprendizajes básicos.
México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias. En resolución computacional de problemas alcanzó 453 puntos, frente a 500 del promedio de la OCDE; sin embargo, 63.9% de los estudiantes tuvo un desempeño superior al esperado de acuerdo con sus resultados en ciencias.
Una caída que comenzó antes de ChatGPT
El deterioro de la lectura no puede atribuirse únicamente a las plataformas digitales más recientes. La tendencia comenzó alrededor de 2012, varios años antes de la popularización de ChatGPT y de las aplicaciones generativas. En PISA 2025, la proporción de jóvenes que leen rápidamente, terminan antes pero fallan en la comprensión, aumentó de 6.6% en 2018 a 11.4%.
La OCDE reportó que México tuvo uno de sus desempeños más bajos en matemáticas. Solo alrededor de tres de cada diez estudiantes alcanzaron el nivel básico en esa área, frente a 65% en el promedio de la organización. En lectura y ciencias, el país también quedó por debajo de los promedios internacionales.
El uso de IA también alcanza a la política
El debate sobre la inteligencia artificial no se limita a las aulas. Un análisis de intervenciones parlamentarias en Reino Unido identificó un crecimiento importante de textos señalados como generados con ayuda de modelos de IA, después de que en 2024 los casos fueran prácticamente inexistentes.
La discusión plantea una diferencia esencial: no es lo mismo utilizar una herramienta para investigar, ordenar información o revisar un texto que permitir que piense y escriba en lugar de una persona. En el caso de un discurso político, el valor del texto también depende de que alguien asuma la responsabilidad de cada frase.
El reto para México
Los datos educativos también deben leerse en el contexto de una mayor cobertura escolar. La proporción de jóvenes incorporados al sistema educativo aumentó de 63.5% a 69% entre 2022 y 2025, lo que significa que más estudiantes de hogares marginados participaron en la evaluación.
Ese avance no elimina el problema de los aprendizajes. México necesita que la tecnología complemente la enseñanza, no que reemplace la lectura cuidadosa, la escritura propia y la capacidad de resolver problemas sin depender de un sistema automático.
La inteligencia artificial puede investigar junto con los estudiantes, pero también puede convertirse en un atajo que evite el esfuerzo intelectual. La diferencia dependerá de que las escuelas vuelvan a exigir comprensión, razonamiento y práctica constante antes de delegar esas tareas a una máquina.

