El Departamento de Defensa de Estados Unidos ordenó la retirada de cerca de 5,000 soldados estacionados en Alemania, que se llevaría a cabo durante los próximos seis a 12 meses.
La decisión fue tomada tras una revisión de la postura de fuerzas en Europa y, según el comunicado emitido por la institución, obedece a “requisitos del teatro y condiciones sobre el terreno”. El movimiento reducirá la presencia estadounidense en Alemania pero no eliminará la huella militar del país en el continente.
En la actualidad, la cifra aproximada de militares estadounidenses desplegados en Europa se sitúa en torno a los 80–90 mil, con Alemania como uno de los principales anfitriones de bases y unidades. La salida anunciada busca reorganizar fuerzas más que un cierre de instalaciones.
Funcionarios alemanes han señalado que la presencia de fuerzas estadounidenses en su territorio tiene importancia estratégica y que las autoridades nacionales están preparadas para adaptar la cooperación de defensa. Al mismo tiempo, el anuncio ha reavivado las tensiones diplomáticas entre Washington y algunos socios europeos.
La orden de retirada se da en un contexto de fricción política entre Estados Unidos y varios aliados, y el gobierno estadounidense advirtió que podría revisar despliegues en otros países aliados si considera insuficiente su apoyo en operaciones en el extranjero.
La medida plantea interrogantes sobre el calendario preciso de la reducción, el destino de las tropas y el impacto en la capacidad de disuasión y logística de la OTAN en la región; las autoridades del Departamento de Defensa indicaron que ofrecerán detalles operativos conforme avance el proceso.


