La nueva película de Alejandro González Iñárritu, Digger, utiliza la comedia y el absurdo para explorar la responsabilidad detrás de una crisis ambiental de consecuencias mundiales. Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate petrolero cuyas decisiones provocan cuestionamientos sobre el papel de las empresas, los gobiernos y una sociedad que depende de los combustibles fósiles.
La cinta llega este jueves 1 de octubre de 2026 a los cines de México, con funciones también en formato IMAX. El estreno marca la primera colaboración entre Iñárritu y Cruise, y presenta una historia que evita reducir el conflicto a un solo culpable.
Una crisis que no tiene un solo responsable
En la historia, Digger enfrenta el señalamiento público por las consecuencias de sus decisiones empresariales. Su defensa parte de una contradicción: millones de personas condenan el impacto ambiental de la industria, pero al mismo tiempo utilizan aviones, teléfonos celulares, electricidad y tecnologías que requieren grandes cantidades de energía.
La película lleva ese razonamiento al terreno de la sátira para plantear que una crisis de esta magnitud no puede explicarse únicamente por las acciones de un magnate. El relato también dirige la mirada hacia las estructuras políticas y económicas que permiten el funcionamiento del sistema, así como hacia los consumidores que se benefician de él.
La propuesta cuestiona las explicaciones binarias que dividen a las personas entre buenos y malos, o entre posiciones políticas opuestas. En su lugar, presenta una realidad ambigua y contradictoria, en la que distintos actores participan de un problema común.
El humor como herramienta de crítica
Aunque Digger aborda temas como el poder empresarial, la crisis ambiental y la relación entre los intereses privados y las decisiones gubernamentales, Iñárritu ha explicado que no buscó realizar una película sobre un gobierno o una coyuntura política específica.
La intención es observar comportamientos humanos que se repiten en distintos contextos y llevarlos al extremo mediante una comedia de grandes proporciones. Por ello, la película combina momentos de entretenimiento con una sensación de inquietud ante las decisiones capaces de afectar a millones de personas.
El director también plantea que sistemas considerados imposibles de modificar fueron creados por las propias sociedades. Desde esa perspectiva, la cinta sugiere que las estructuras económicas, políticas y sociales pueden transformarse, aunque la idea de que nada puede cambiar contribuye a mantenerlas intactas.
Una mirada mexicana a Estados Unidos
La historia observa principalmente a Estados Unidos, pero está construida desde la perspectiva de un cineasta mexicano que trabaja dentro de la industria estadounidense. Esa distancia permite que el filme examine el poder, el consumo y las decisiones políticas desde una posición externa al centro de ese sistema.
Digger reúne por primera vez a Alejandro González Iñárritu y Tom Cruise, además de Riz Ahmed, John Goodman y la actriz mexicana Mercedes Hernández. Con esta producción, el realizador retoma una discusión sobre la responsabilidad colectiva a través de una propuesta que busca incomodar sin abandonar el humor.

