El Comité de Actores de la Federación China de Organizaciones Sociales de Radio y Televisión emitió el 2 de abril de 2026 un comunicado en el que condena prácticas de inteligencia artificial que permiten el intercambio de rostros, la clonación de huellas de voz y la extracción no autorizada de imágenes y audios de artistas para entrenar modelos.
El texto difundido por la agrupación advierte que esas técnicas afectan “gravemente” los derechos e intereses legítimos de los profesionales de las artes escénicas y “perturban el orden normal de la industria audiovisual”; por eso los firmantes pidieron medidas para regular el desarrollo del sector y reforzar la protección legal de las personas involucradas.
La preocupación se enmarca en casos concretos que han atraído atención pública en las últimas semanas. A finales de marzo se reportó un fallo del Tribunal de Internet de Pekín a favor de una actriz cuyo rostro había sido superpuesto en un drama corto, lo que generó un debate sobre vulneraciones a derechos de imagen y confusión entre el público sobre la participación real de los intérpretes.
En el plano tecnológico y comercial, la compañía ByteDance lanzó en febrero la herramienta Seedance 2.0, que permitió generar vídeos hiperrealistas a partir de instrucciones breves; un clip viral que mostraba versiones digitales de actores famosos en una escena de pelea desencadenó reclamos de estudios y sindicatos por posibles infracciones de copyright y uso de la semejanza de personas sin autorización.
Frente a esas reacciones, empresas vinculadas a Seedance anunciaron medidas para limitar referencias a personas reales y añadir salvaguardas; al mismo tiempo, grupos de la industria plantearon cartas y demandas por potenciales violaciones a la propiedad intelectual y a los derechos de imagen.
El pronunciamiento del Comité de Actores coloca el foco en la dimensión laboral y de derechos personales: además de pedir límites legales, la declaración reclama que el desarrollo de modelos de IA respete la ley vigente y los intereses de los profesionales del sector audiovisual.
Las implicaciones prácticas del llamado incluyen posibles cambios regulatorios nacionales, mayor litigiosidad en casos de uso no autorizado de la imagen y la voz, y la adopción por parte de plataformas y empresas de medidas técnicas (como marcas de agua o restricciones de referencia a personas reales) para evitar conflictos con titulares de derechos.
En resumen, el comunicado del 2 de abril subraya una demanda sectorial concreta: que el avance de la generación audiovisual por IA se acompañe de normas y salvaguardas que protejan la integridad, la remuneración y los derechos de imagen y voz de los actores.


