La Casa Blanca publicó el miércoles 30 de septiembre de 2026 el acuerdo sobre inteligencia artificial firmado un día antes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y directivos de las principales empresas tecnológicas. El documento llamó la atención por un error ortográfico en la firma presidencial: aparece “Unites States of America” en lugar de “United States of America”.
El acuerdo fue suscrito después de una reunión celebrada el martes 29 de septiembre en la Casa Blanca, donde Trump recibió a líderes del sector para discutir el desarrollo de modelos avanzados, sus mecanismos de seguridad y la expansión de la infraestructura necesaria para operarlos.
Compromisos de las empresas
El documento plantea que las compañías adopten medidas internas y externas para vigilar las capacidades y el comportamiento de sus modelos durante las etapas de entrenamiento y despliegue.
- Establecer controles internos para detectar riesgos relacionados con ciberseguridad, bioseguridad y amenazas químicas.
- Formar equipos responsables de verificar el funcionamiento de los controles y los sistemas de monitoreo.
- Trabajar con auditores o evaluadores externos independientes.
- Designar comités independientes dentro de los consejos de administración para supervisar los procesos y recibir reportes.
Entre los firmantes se encuentran Mark Zuckerberg, de Meta; Sundar Pichai, de Google; Greg Brockman, de OpenAI; Dario Amodei, de Anthropic; Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, vinculado a xAI y SpaceX.
Un acuerdo basado en la autorregulación
La propuesta apuesta por la autorregulación de las empresas en lugar de establecer nuevas obligaciones legales específicas para el desarrollo de estos modelos. Trump declaró que las compañías deben supervisarse a sí mismas y planteó la posibilidad de crear un comité integrado por representantes del sector.
Mark Zuckerberg señaló que los principios buscan construir controles sólidos y detectar problemas que pudieran surgir con la tecnología. El acuerdo no establece, de acuerdo con la información difundida sobre el documento, un régimen de sanciones por incumplimiento.
Mientras el contenido del pacto generó atención por su alcance en materia de seguridad, el error en la denominación oficial de Estados Unidos se convirtió en uno de los elementos más comentados tras la publicación del documento.

