El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, afirmó el miércoles 30 de septiembre de 2026 que existen fuertes indicios de que Irán tuvo algún papel en el incidente registrado durante el fin de semana cerca de la base aérea RAF Fairford, en Gloucestershire, Inglaterra. Cinco hombres británicos fueron detenidos y después liberados bajo fianza mientras continúa la investigación.
La instalación es utilizada por fuerzas británicas y estadounidenses. Tres furgonetas blancas fueron localizadas en las inmediaciones de la base durante las primeras horas del domingo, lo que activó un operativo policial y la intervención de especialistas en desactivación de explosivos.
Las autoridades británicas informaron que no encontraron artefactos explosivos en los vehículos, aunque recuperaron una cantidad de gasolina. Los cinco detenidos enfrentaron sospechas relacionadas con delitos bajo la legislación de explosivos y con la preparación de un acto terrorista, pero permanecen bajo investigación y sujetos a condiciones de libertad bajo fianza.
Investigación abierta
Burnham señaló que el caso sigue siendo una investigación compleja y seria, y que las autoridades británicas trabajan junto con funcionarios de Estados Unidos. El primer ministro no presentó públicamente detalles sobre la posible participación iraní ni explicó qué tipo de vínculo se estaría examinando.
La policía antiterrorista mantiene abiertas varias líneas de investigación, incluida la posibilidad de que personas involucradas hayan actuado, de manera consciente o no, en nombre de un Estado extranjero. También se han considerado otras hipótesis, por lo que no existe una conclusión judicial sobre el caso.
La embajada de Irán en Londres rechazó categóricamente cualquier implicación y calificó de infundadas las especulaciones que vinculan a Teherán con el incidente. El gobierno iraní también cuestionó que se atribuya responsabilidad a su país sin que se hayan presentado pruebas públicas.
El caso ocurre en un contexto de tensión entre Londres, Washington y Teherán, luego de que el Reino Unido autorizara el uso de Fairford para operaciones estadounidenses contra objetivos iraníes. La investigación continuará para determinar qué hacían los detenidos cerca de la base y si existió una coordinación con algún actor extranjero.

