Skip to main content Scroll Top

Bárbara Enríquez ve un futuro incierto para el diseño de producción ante el avance de la IA

Bárbara Enríquez, diseñadora de producción de Cien años de soledad, consideró que el avance de la inteligencia artificial plantea un futuro incierto para los oficios audiovisuales, pese a que la segunda temporada de la serie todavía requirió el trabajo de cientos de especialistas en construcción, carpintería, escultura, pintura escénica y decoración.

La creadora argentina radicada en México habló sobre los retos de transformar Macondo para la nueva entrega de la adaptación basada en la novela de Gabriel García Márquez, cuyo capítulo final está programado para estrenarse el 26 de agosto de 2026.

Transformar Macondo en tiempo récord

Enríquez explicó que el principal desafío de la segunda temporada fue modificar de manera drástica un gran set ya construido. La producción tuvo que representar saltos de diez años, periodos prolongados de lluvia y sequía, la llegada de la electricidad y la transformación de espacios como el mercado, que después se convierte en teatro y cine.

También se construyeron desde cero la estación y el ferrocarril. Para recrear las plantaciones bananeras, el equipo investigó archivos históricos y trabajó en distintas zonas de Colombia, incorporando elementos inspirados en estaciones y paisajes relacionados con los acontecimientos narrados en la obra.

La diseñadora señaló que la mayor parte de los elementos visibles en pantalla fueron construidos físicamente. Entre los recursos prácticos estuvieron las estructuras, la destrucción de edificios, el viento y la inundación de la casa, mientras que los efectos visuales se utilizaron para retirar cables y grúas, modificar cielos y ampliar algunos espacios.

El trabajo humano frente a la inteligencia artificial

Enríquez expresó su preocupación por la posibilidad de que la inteligencia artificial sustituya parte del trabajo artesanal en las producciones audiovisuales. Consideró que el diseño de producción se encuentra entre las áreas más costosas y, por ello, podría estar especialmente expuesto a nuevas formas de creación digital.

La segunda temporada involucró a alrededor de 350 personas, de acuerdo con la diseñadora, mientras que la primera llegó a reunir hasta 500 trabajadores entre proveedores, personal de construcción, operadores de grúas y otros oficios especializados. Para Enríquez, cada detalle del universo de Macondo refleja la participación de manos expertas.

Aunque reconoció que algunas herramientas digitales ya permiten crear fondos y espacios virtuales, también destacó que las secuencias realizadas en sets físicos todavía requieren la participación de equipos humanos. Su expectativa es que el público continúe valorando las producciones construidas con trabajo artesanal.

La investigación como punto de partida

Para construir un universo audiovisual, Enríquez explicó que comienza por investigar el contexto histórico y social de la historia. En el caso de Cien años de soledad, estudió la región Caribe, la zona andina y los antecedentes relacionados con las plantaciones bananeras para crear espacios verosímiles.

La diseñadora también relató que releyó la novela de García Márquez alrededor de 13 o 14 veces durante la preparación de la serie. Esa revisión le permitió identificar nuevas capas del relato y encontrar referencias útiles para representar la evolución de Macondo y sus personajes.

La producción de la serie fue filmada en Colombia y contó con la participación de Enríquez y Eugenio Caballero como diseñadores de producción. La conclusión de la historia estará integrada por una segunda parte y un capítulo final previsto para el 26 de agosto de 2026.