El Banco de México informó que en enero de 2026 los ingresos por remesas alcanzaron 4,594 millones de dólares, lo que implicó una contracción anual de 1.4% respecto a enero de 2025.
La cifra de enero confirma la caída general registrada durante 2025: Banxico reportó que el monto total de remesas recibido en ese año fue de 61,791 millones de dólares, una disminución de 4.6% frente a 2024.
Estos datos son relevantes porque las remesas funcionan como fuente estable de ingresos para millones de familias en México y actúan como amortiguador del consumo en comunidades receptoras; una caída sostenida puede reducir demanda local y presionar a economías regionales con alta dependencia de dichos envíos.
El reporte del banco central muestra además cambios en la composición y en la dinámica de las operaciones. En análisis de mercado se señala que la menor demanda en Estados Unidos, la evolución del empleo y medidas migratorias más estrictas son factores que explican buena parte del ajuste observado en 2025 y al inicio de 2026.
BBVA Research y otros analistas han advertido riesgos sobre el flujo de remesas para 2026, citando entre ellos una posible desaceleración económica estadounidense, políticas migratorias más rigurosas y la apreciación del peso, que reduce el valor en moneda nacional de los envíos en dólares.
En el corto plazo, la variación mensual registrada al inicio de 2026 refuerza la expectativa de que las remesas dejarán de ser un motor automático de crecimiento para el consumo interno si persisten los factores externos adversos. Para los hogares que dependen de estos recursos, la caída podría traducirse en menor gasto en bienes y servicios básicos.
En conclusión, los datos del Banco de México muestran un cambio de tendencia tras años de crecimiento continuo; el seguimiento de la evolución del empleo en Estados Unidos, las políticas migratorias y el tipo de cambio será clave para anticipar cómo se comportarán las remesas durante 2026.


