Autoridades federales localizaron y aseguraron una pista para aviones pequeños en el municipio de Ahome, al norte de Sinaloa, como parte de operativos que implicaron a elementos del Ejército, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República.
El aseguramiento de la pista, ubicada entre los ejidos Macapul y Cobayme, se registró durante operaciones encaminadas a detectar infraestructura usada para vuelos ilícitos y transporte de droga. Acciones como esta forman parte de un conjunto de operativos en distintos estados para controlar rutas aéreas y pistas clandestinas.
Periodismo de investigación y reportes nacionales documentan decomisos y detecciones vinculadas al tráfico por vía aérea. Entre el 1 de enero de 2019 y el 31 de diciembre de 2022, fuentes periodísticas registraron 86 aeronaves aseguradas por autoridades federales; en 2025 las fuerzas federales incrementaron las interceptaciones de vehículos aéreos no tripulados, con 85 drones asegurados en ese año, cifra que amplía el registro acumulado desde 2019.
En febrero de 2026 se documentó el aseguramiento de una avioneta con 534 paquetes de cocaína —con peso superior a media tonelada— tras ser detectada por dependencias que vigilan el espacio aéreo; la operación incluyó la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, y fue vinculada en los reportes a esfuerzos bilaterales de intercambio de información con autoridades de Estados Unidos.
Los datos periodísticos sugieren dos líneas de presión: por un lado, la localización y clausura de pistas clandestinas empleadas para aterrizajes y despegues ilegales; por otro, la detección y aseguramiento de aeronaves y drones que transportan estupefacientes. Las dependencias federales han reforzado la vigilancia del espacio aéreo y la coordinación interinstitucional para interceptar este tipo de vuelos.
La combinación de aseguramientos de pistas, avionetas y drones refleja una estrategia operativa enfocada en reducir la capacidad logística de grupos delictivos para movilizar cargamentos por vía aérea. Sin embargo, los reportes periodísticos también muestran que las rutas y los métodos se modifican, lo que obliga a mantener coordinación internacional y capacidad tecnológica para la detección.
En conclusión, los operativos en Ahome y los decomisos documentados en 2025–2026 evidencian un foco permanente de las autoridades en el control del uso del espacio aéreo por parte del crimen organizado; la eficacia de estas acciones dependerá de la continuidad de la vigilancia, la recuperación de infraestructura asegurada y el seguimiento jurídico de las incautaciones.


