El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registró 800 casos confirmados de sarampión en Estados Unidos durante el período del 1 de enero al 17 de abril de 2025.
La cifra motivó una notificación internacional y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó el brote como un evento inusual por su alcance; además, el CDC emitió alertas para clínicos y autoridades sanitarias ante la circulación y el riesgo de importación de casos.
La mayor parte de los contagios estuvo concentrada en comunidades con baja cobertura de vacunación, según los reportes oficiales, lo que facilita la transmisión en grupos cerrados y aumenta la probabilidad de nuevos brotes de enfermedades prevenibles por vacuna.
En etapas tempranas del brote, el CDC informó 222 casos reportados a inicios de marzo de 2025 distribuidos en múltiples jurisdicciones, mientras que la vigilancia epidemiológica posterior registró la expansión a otros estados. La OMS y la OPS/PAHO señalaron además un incremento generalizado de casos de sarampión en la Región de las Américas durante 2025.
Los informes internacionales indicaron que la mayoría de los casos asociados a estos brotes correspondían a personas no vacunadas o con estatus vacunal desconocido. Esa concentración en poblaciones con baja inmunización es la principal explicaci n del patrón de transmisión observado y del riesgo que representa para la contención.
Frente a la situación, las autoridades de salud recomendaron revisar y completar esquemas de vacunación, garantizar la disponibilidad de dosis adicionales para respuesta ante brotes, y fortalecer capacidades de laboratorio, rastreo de contactos y comunicación con comunidades afectadas.
La combinación de un virus altamente transmisible y agrupamientos poblacionales con cobertura insuficiente subraya la vulnerabilidad ante reemergencias de enfermedades vacunables. La respuesta pública prioriza aumentar la inmunización y la vigilancia para reducir la circulación y evitar complicaciones y hospitalizaciones asociadas al sarampión.


